¿Cómo vive un enfermo un ingreso? Un trasplantado.

Hace poco, como otras muchas veces, he estado ingresado unos días . Muchos de los que leáis esto, gracias a Dios, no sabéis qué es pasar por eso, así que quiero acercaros, lo que al menos yo, siento en un ingreso.

Esto, podemos reducirlo a un intercambio de información. Por ejemplo la última vez, fui a urgencias, conté mis síntomas y en función de los mismos, iniciaron un tratamiento de choque en la misma sala de urgencias, para no perder tiempo y disminuir la gravedad y que los daños físicas fueran las menos posibles. A la vez, se decide mi ingreso y se gestiona la cama, a la que voy pasadas unas horas.

Al día siguiente, me hacen una analítica y a media mañana se acercan los doctores me cuenta los resultados de la analítica y me pregunta cómo me he encontrado, y sumado a datos como la diuresis (cantidad de orina excretada normalmente en 24 horas), se mantiene, ajusta o cambia el tratamiento. Así, esa dinámica se va repitiendo todos los días hasta el alta.
Luego hay un capítulo que no es tangible, ni siempre explicable. ¿Cómo me siento ante este ingreso? ¿Qué miedos me asaltan? ¿Cómo me siento (antes use adrede “encuentro” como algo físico y ahora “siento” como algo espiritual/sentimiento)? 
El principal miedo, siendo un trasplantado, es la posibilidad de un rechazo. Sólo pensar en diálisis  se abren las carnes, se vienen a la cabeza muchos miedos y en mi caso, que llevo tres trasplantes, muchos recuerdos. Es más, ¿hasta qué punto se tarda algo más en ir a urgencias, de lo que se iría si no hubiera ese miedo en el horizonte? Yo por ejemplo, confieso que he ido más tarde alguna vez por ese miedo, ¿lógica o imprudencia?, miedo que es libre, miedo a la incertidumbre, al estar mal un día tras otro, yo la diálisis, físicamente, la llevo más o menos y la última vez, estuve 4 años, de los 24 a los 28.
Otro miedo, es la incertidumbre por cómo estaré, no tanto el dolor, yo lo aguanto bien, sino cómo me encontraré en día a día para las cosas del día a día. Yo tengo 42 años y ha habido veces, escasas por suerte, que no he sido capaz de caminar 2 minutos seguidos por falta de fuerzas. Físicamente es muy duro y anímicamente puede ser demoledor. Por eso, ser fuerte anímicamente, es una suerte si tenemos facilidad o gente que nos rodea y ayuda y a la vez, algo que podemos trabajar. También he conocido personas que anímicamente no eran capaces de poder llevarlo y se les veía sufrir una barbaridad. Yo tengo la suerte que la parte emocional es uno de mis puntos fuertes, parte innato, párate trabajado y sobre todo, unido a una mujer y una hija (aunque tenga 6 meses) que me dan la vida y mi familia grande y amigos que siempre, cada uno con su granito, me han llevado en volandas para no dejarme caer, ni desfallecer o simplemente llorar conmigo o ayudarme a desahogarme. Que también es necesario vaciarse alguna vez. Días tontos tenemos todos.
Por supuesto, incertidumbre ante el futuro. Hay que trabajar, mantener una familia, llevar una vida, etc. Y eso conlleva unos gastos, gasto que requieren un trabajo, que en diálisis, hay personas que lo ven dificultado. La mayoría de la gente, acaba engranando el ritmo de su vida laboral, personal y física y se puede hacer sin problema. Mi caso por ejemplo, salvo días concretos, soy capaz de compaginarlo bien. Pero el miedo es libre y a veces entran dudas.

Y por último, ¿Cómo lo llevarán los que me rodean? Si me dice que bien, ¿estará bien del todo y no quiere preocuparme? Como comenté en un post sobre el acompañante, es la parte más especial y la que a veces más paga los males del paciente, como dice el dicho “la confianza da asco” y a veces se desahoga, en el mal sentido, con quien menos lo merece. Pero la preocupación por cómo se siente, si sufre, si necesita un apoyo, etc. Esta ahí. A mi por eso me gusta que no duerman conmigo, que el que me acompañe salga de vez en cuando para “olvidarse de la enfermedad” aunque sea un rato, etc. Hay cuidar al cuidador, sino puede desfallecer y enfermar también.

Pues os he contado, de forma resumida, unas reflexiones sobre mis experiencias, mis sentimientos y miedos y espero haberos acercado un ingreso desde el punto de vista de un paciente.

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