El proyecto riñón. Un trasplantado

¿Te imaginas poder tener un riñon bioartificial, que permita acabar con la enfermedad renal en etapa terminal, sin diálisis? Si, si. Frota bien los ojos, has leído bien. Este es el “Proyecto Riñón”.

Consiste en un dispositivo implantable (dispositivo de asistencia renal extracorporeo (RAD)), quirúrgicamente, que llevaría a cabo, en fase terminal de la enfermedad renal (ESRD), la mayoría de las funciones que en teoría haría un riñón sano.

El RAD, es un riñón artificial, que combina un hemofiltro de membrana -como tienen los dializadores- y un biorreactor de células del túbulo renal, de tal forma, que puede imitar muchas de las funciones de un riñón sano (metabólicas, inmunológicas, endocrinas, etc.) Todo esto, esta en fase de estudio y pruebas.

De momento, los ensayos clínicos, dicen que el RAD, es eficaz y seguro en pacientes con insuficinecia renal aguda en cuidados críticos, en pacientes con ESRD, se ve dificultada, por su alto costo y complejidad y por el gran tamaño que requeriría este riñón artificial.

Por ello, el objetivo que persigue el Proyecto Riñón, es la miniaturización del dispositivo, mediante microelectromecanismos (MEMS) y nanotecnología para poder hacer el RAD extracorpóreo que hoy se necesitaría, en un dispositivo implantable y que tenga capacidad de autocontrol y pueda autoregularse. De tal forma, que una cirugía, para implantar y establacer una conexión sanguínea, el riñón bioartificial, sería capaz de filtrar la sangre 24h/día. Esto dimsinuye el riesgo e inconveniente de la hemodiálisis, el número de visitas al médico, disminuye el número de inmunodepresores, etc. lo cual, no reporta más que beneficios al paciente.

Aprovechando los avances de la ciencia, este proyecto va avanzando, pero de momento, cuenta bastantes limitaciones. Confiemos en que los múltiples avances y a la velocidad que se producen, permitan que sea una realidad en breve. Entre las principales limitaciones con que se encuentran, destacamos:

– Membranas de filtración de alta eficacia. para el control de las interacciones de los materiales sanguíneos.
– Avances en la nanotecnología de silicio, para producir membranas de filtración en masa y de confianza. Y para la producción del hemofiltro.
– El biorreactor celular, aquí el campo de la ingeniería debe desarrollar un biorreactor capaz de reabsorber sal y agua de alto volumen de filtrado y ser una barrera para la reabsorción de toxinas. Además de tener autorregulación biológica, como por ejemplo, presión arterial y producción de vitamina D
– Miniaturización, no podemos olvidar esta parte. Cuanto más pequeño sea, más fácil será implantarlo.

Como decía antes, ojala siga avanzando mucho y rápido la ciencia, para que muchos de los que estamos trapslantados y lo esperan, podamos ver este sueño, hecho realidad.

(Más información en l apágina web del proyecto: https://pharm.ucsf.edu/kidney)

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