¿Donante vivo o cadáver? Un trasplantado.

“[…]En España hay mucha concienciación con este tema y llevamos más de un cuarto de siglo siendo el país con más donantes cadáver, con lo que no es tan necesaria la donación de vivo. Además, aunque se agradece mucho a la familia, se le quita la parte emocional de conocer al donante, que puede impresionar. […]”

Antes de verano, en consulta del trasplante me comunicaron, que desgraciadamente, iba a perder a Taurino (mi tercer riñón trasplantado) no tardando. Hoy aunque tiene algo de función, ya estoy en diálisis desde hace una semana. Por lo cual, empiezan los preparativos del siguiente. Es algo con lo que todos los trasplantados contamos, que todos tenemos en el horizonte, pero ninguno queremos ver, no queremos que llegue el día, pero desafortunadamente llega.

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Homenaje al primer trasplante de riñón en España. Al hijo del Dr. Gil Vernet, le debo la vida. Algún día lo contaré.

Los preparativos psicológicos y emocionales, aunque parezca mentira por los años de experiencia que tenemos en trasplantes y el nivel técnico tan bueno que hay en España, no cuentan, nadie los menciona y ahí uno se busca la vida. No te ofrecen un grupo de psicólogos o personas preparadas que te acompañen y ayuden a sobrellevar este momento tan difícil y duro de nuestras vidas. (Por eso los que me conocéis más, sabéis que profesionalmente, estoy llevando en paralelo a mi formación técnica-científica como fisioterapeuta, una formación humanística, para hacer un tratamiento integral a los pacientes y de paso a mí mismo)

Los preparativos físicos, en mi caso, conllevan dos operaciones:

Esquema de fístula artereivenosa

– La primera hacer un catéter para diálisis peritoneal, que se coloca entre la piel y el peritoneo, en el espacio intersticial, donde se dejan dos litros con unas características adecuadas, donde se produce el intercambio de sustancias nocivas y exceso de agua y es el líquido que luego es cambiado en la máquina nocturna o en los cambios diarios. O hacer una fistula artereovenosa para la diálisis (juntar una arteria y una vena, para poder limpiar bien la sangre en diálisis y así hacer el trabajo que el riñón no ha hecho las últimas 48 horas, en 4-6 horas en la máquina), ya que la que tenía dejó de funcionar por falta de uso. La elección de una u otra, depende del paciente y de la viabilidad de las mismas. En mi caso, por elección propia y por posibilidad, voy a hacer diálisis peritoneal.

Esquema de diálisis peritoneal

– La segunda, hacer una valoración de la zona donde va a colocarse el futuro injerto, el día que llegue el 4º trasplante. Como tuve serios problemas en la arteria iliaca en una cirugía para quitar el 2º trasplante y quedó la zona muy dañada, hay que asegurarse que la zona es viable para un trasplante, antes de entrar con el injerto. No vaya a ser que luego no se pueda y se pierda un órgano.

Y la pregunta del millón, un tema que no me gusta nada. Según vamos acumulando intentos, inmunológicamente, va siendo más difícil hacer nuevos trasplantes y me han planteado la duda que nunca quise hacerme, ¿donante vivo (una persona viva dona un órgano compatible) o cadáver (se dona el órgano compatible de una persona fallecida)? Y es que me entra un dilema enorme, que ya viví en 2004, cuando llevaba 4 años en diálisis. Normalmente el trasplante de donante vivo, se suele realizar, por temas inmunológicos, con procedencia de algún familiar.

¿Donante vivo o cadáver?

Por un lado, los hermanos, genéticamente tenemos un 50% de probabilidades de tener la información genética la mitad iguales y un 25% de probabilidades de ser totalmente iguales o distintos. Con otros familiares es distinto. Con lo cual, si un hermano fuera igual del todo (25%), sería como ponerme “un riñón mío” o de un gemelo, facilitando que salga adelante ese riñón, dure más y con muy poco impacto inmunológico a la hora de crear anticuerpos.

Los beneficios de la donación de cadáver vs donación de vivo son:

  • Respecto a la supervivencia del injerto:
    • Los injertos de donante cadáver tienen una supervivencia mínima de 5 años 90.1% y de donante vivo 93.6%.
    • El 75.9% de los injertos de donante cadáver sobreviven frente al 93.6% de supervivencia de los injertos de donante vivo.
  • Los registros de la United Network for Organ Sharing (UNOS) muestran una supervivencia del injerto de donante vivo a los 5 años del 85% y una vida media del injerto de 32 años, mientras que los trasplantes procedentes de donante cadáver, reflejaban una supervivencia del injerto del 62% y una vida media de 9 años.

A pesar de estos datos, el número de donantes de cadáver es mucho mayor. Hay casos que está en juego la vida y no hay elección, hay que elegir donante vivo, al ser mayor la demanda que la oferta y ser urgente el trasplante. En España hay mucha concienciación con este tema y llevamos más de un cuarto de siglo siendo el país con más donantes cadáver, con lo que no es tan necesaria (o urgente) la donación de vivo. Además, aunque se agradece mucho a la familia, se le quita la parte emocional de conocer al donante, que puede impresionar. Por otro lado, esta parte emocional última, es muchas veces una de las razones principales de la donación de vivo, ya que mucha gente dona a un familiar al verle sufrir o con necesidad. Es la doble cara de una misma moneda.

Pero ¿si me lo dona y luego le falla a él el que le queda? Este tema, aunque sería una donación voluntaria, siempre me ha atormentado, ya que no se si altruista o egoistamente, siempre he afrontado este tema, como algo que me ha tocado a mí y los de mi alrededor, les ha tocado acompañarme. Hay personas que ya se han ofrecido y nunca podré agradecerles lo suficiente, pero creo que esto me toca a mí. Y es algo, que debe ser tan respetado, que no se puede juzgar esta decisión, ya hay gente que lo ha hecho, aunque les he pedido que no lo hagan, bastante complicado es el proceso, como para encima te juzguen o echen en cara.

Así, que les toca seguir en el papel fundamental de acompañantes y a mi vestirme de luces, saltar de nuevo al ruedo, volver a torear la enfermedad y quiera Dios, que hacer una estupenda faena y sortear las suertes que conlleva esta patología y salir por la puerta grande con las dos orejas y el rabo lo antes posible.

En base a este argumento, como siempre he tomado la decisión de asumirlo yo, y además, tengo la suerte de haber nacido en España, el país líder en trasplantes año tras año, será más fácil. Así que a ver si hay suerte y dura todo poco.

2 comentarios sobre “¿Donante vivo o cadáver? Un trasplantado.

  1. Me encanta cómo escribes,como explicas y tu paciencia..muchas gracias ,eres especial porque lo que tú has pasado con todo lo que cuentas es duro muy duro.
    Un saludo y a seguir luchando ,no nos queda otra.

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    1. Muchísimas gracias por tu generosidad Ángeles. Me alegro de poder ayudarte y aclararte las cosas. Es y ha sido duro, pero también en las épocas más duras es donde más aprendemos. Un abrazo

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