Un mes en diálisis. Un trasplantado.

“[…] estaba con una pereza enorme de volver, ya que lo recordaba como el mismísimo infierno, pero me está devolviendo la vida. […]”

Hoy hace un mes que volví a hemodiálisis. Siendo sincero, estaba con una pereza enorme de volver, ya que lo recordaba como el mismísimo infierno, pero me está devolviendo la vida. Estoy recuperando energía, ganas, fuerzas, ánimo, etc.

Mis recuerdos eran diálisis mareado, con la tensión por los suelos y pasando las cinco horas sin mirar con atención nada, ni concentrarme demasiado, que me mareaba. Simplemente esperar a que pasaran las horas y acabara la sesión y salir y tener que irme a casa hecho polvo a estar tirado en la cama o en un sofá y aguantar hasta que acabara el día y que al día siguiente fuera otro día, ojalá que bueno, pero eso nunca se sabe.

Yo en una sesión de diálisis.

Todo se precipitó el 24 de septiembre con una infección que me salió en la pierna y que pensaban que era una calcifilaxis, con lo que había que actuar rápido y hacer una biopsia y volver a diálisis hasta ver los resultados de la biopsia, no se podía perder tiempo. Al final quedó en una celulitas vascular, una pequeña infección sin muchas consecuencias, pero el cuerpo ya me pedía diálisis desde hacía semanas.

Así, el 26 de septiembre me hicieron dos cirugías leves (la biopsia de la pierna y colocar un catéter tunelizado en la arteria subclavia, para poder tener una vía de acceso a la diálisis) y tuve la primera sesión de diálisis. A las dos horas de empezar, me bajó la tensión, me mareé, tuve nauseas, salí agotado y destrozado y unidos la paliza de día que llevaba, hizo que volvieran los diablos de antaño, los miedos y la desesperanza.

Así es una catéter tunelizado.

Pasada esa primera sesión, al día siguiente en cambio, y siguientes, pasé las cuatro horas leyendo concentrado, escuchando la radio, hablando, pudiendo centrar mi atención en algo. Otro día salí y me encontraba bien y decidí darme un paseo, fui avanzando y me hice 3 km, algo impensable en mi recuerdo.

Hay varios factores que se me ocurren. Uno que la otra vez, venía de una semana muy dura, con tres cirugías gordas en 5 días, un trasplante, una biopsia abierta y una trasplantectomia. En esta última, además, hubo un inconveniente que hizo que casi perdiera la vida y lo que sí perdí fue mucha sangre y mucha fuerza. Eso me dejó agotado, tarde muchos meses, por no decir años en recuperarme. Al día siguiente de esas operaciones, pasé a diálisis. Al tener esas condiciones físicas tan malas de partida, imagino que condicionaba todas las sensaciones y reacciones de mi cuerpo.

Por otro lado, aunque voy más esta vez que la anterior al empezar, la otra vez empecé con tres horas y esta con cuatro, las máquinas son mejores, con lo cual, no dan aún para bajar horas, pero si limpian más, quitan más líquido y con menos sufrimiento para el cuerpo.

Como veis este primer mes no ha sido del todo malo. Es más, ha sido muy bueno y me ha devuelto fuerza y aún más ganas de exprimir cada segundo y disfrutar la vida. En breve pasaré a una nueva experiencia, la diálisis peritoneal, que nunca la he probado. Ya os contaré que tal la experiencia.

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