Yo también lloro… un trasplantado.

“[…] Pues igual en el día a día, no podemos engañarnos, porque el sufrimiento está ahí y hay días que es importante dejarse caer, para recuperar fuerzas y con energías renovadas volver a poder con la vida, a disfrutar cada segundo, exprimir la vida y recuperar las ganas de cambiar del mundo. […]”

Normalmente hablo de las cosas positivas, de mis fortalezas, pero también tengo mis debilidades, mis dudas, mis miedos, mis inseguridades, etc.

Siempre busco la parte positiva de la vida, y en concreto de la enfermedad, (y la encuentro), porque creo que ayuda a llevar las cosas mejor, asumirlas más rápidos y superarlas o aceptarlas antes.

Sin embargo, también tengo una cosa clara, nos somos superhombres, somos personas, personas limitadas. Sólo por eso necesitamos también desahogarnos, dejarnos caer, liberarnos y relajarnos.

No es posible estar siempre en plena forma emocional. Incluso hasta el más fuerte, tiene días malos. Como leí una vez: “no sabes lo fuerte que eres, hasta que no te queda otra opción”. Pues bien aún siendo fuerte, aún siendo muchas veces como un roble, todos tenemos nuestros días y yo también los tengo.

Esta broma me encanta, los días difíciles la leo varias veces.

El no reconocer esos días, el no dejar salir esa debilidad, ese sufrimiento, ese pesar, esa tristeza, ese agotamiento, ese miedo, etc. en fin, con perdón de la expresión, “esas mierdas” que tiene la vida, podemos correr riesgos peores. Por no reconocer una mala tarde o un mal día, podemos pasar varios y pasarlo peor. Por no ser conscientes de que a veces retroceder (hacer “la goma” como hacía Perico Delgado, dejarse caer del grupo, para luego salir con más fuerza y acabar siendo ganador), es la única forma de avanzar.

Tampoco hay que encariñarse con el sufrir y hacerlo opción de vida, pero a veces necesitamos soltar cosas y coger fuerzas. Porque no olvidemos, que la forma de poder valorar de verdad lo que es felicidad, es habiendo conocido la tristeza; la salud, es habiendo conocido la enfermedad; la amistad, es habiendo conocido la soledad, etc.

Por eso os recomiendo que no seáis más fuertes de lo que sois. Que no intentemos disimular el dolro, por nosotros y nuestra salud emocional y por los que nos rodean y nos quieren, que también sufren. Además, ¿cómo se encuentra uno de bien después de desahogarse tras una mala racha o un día de no poder más?

Robert de Niro, en “La Misión”, tras soltar el lastre de su penitencia, la cara de liberación y alegría de los suyos, es reflejo fiel de lo que quiero expresar.

Siempre digo, que la vida hay que mirarla con optimismo, torearla sin miedo, darle pases, “parar, templar y mandar”, pero hasta el mejor maestro, tiene miedo. Supera ese miedo y esa adrenalina y esa fuerza, le hace salir al ruedo a triunfar. Pues igual en el día a día, no podemos engañarnos, porque el sufrimiento está ahí y hay días que lo importante es dejarse caer, para recuperar fuerzas y con energías renovadas volver a poder con la vida, a disfrutar cada segundo, exprimir la vida y recuperar las ganas de cambiar del mundo.

¿Cómo lo haces tú?

¡A por todas!

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