La oca. Un trasplantado.

“[…] Esto no es una derrota, no significa diálisis 1- Pablo 0. Ni mucho menos. Esto me hace consciente de que somos finitos, limitados y con unas fuerzas determinadas. Y si bien las ganas son imprescindibles, el exceso de ímpetu al principio, puede llevarte a perder la carrera. Y la vida y la enfermedad crónica, son eso, una carrera de fondo, donde abandonar no siempre es fracasar y reiniciar, no es siempre perder. […]”

¿Os habéis planteado que la vida es como un juego? Un juego en el que nadie nos ha preguntado si queremos jugar, ni hemos sido invitados a ello, simplemente, como en el circo romano, nos han sacado a jugar; un juego en el que nadie nos da las normas y debemos ir aprendiéndolas a base de errores y aciertos; un juego en el que no sabemos quienes son nuestros compañeros al empezar, pero a base de alegrías y decepciones, vamos conociendo a nuestro equipo, equipo siempre cambiante, en el que unos permanecen siempre y otros entran y salen; un juego en el que a veces se gana, otras se pierda y en otras hasta se hacen tablas sin más.

El juego de la Oca.

¿Cuántas veces, como el que cae en la oca y va de en oca en oca y vuelve a tirar nos sale todo fácil y a la primera? Que días más maravillosos en los que todo parece rodar con facilidad, sin esfuerzo, como si estuviéramos hechos para el éxito. Cómo si fuéramos geniales siempre.

Otras puede que caigamos en la posada o en la cárcel y parece que el tiempo no pasa, nos quedamos unos turnos sin jugar, nos vemos estancados, sin avanzar, a veces sin entender porqué. Y no somos entonces peores que al caer en la Oca, pero las cosas no salen. Con la misma ilusión, dedicación y esfuerzo, estas veces erramos y no avanzamos. Pero no podemos bajar los brazos.

Podemos caer en la calavera y tener que volver a la casilla 1, que no siempre es lo peor. ¿No os ha pasado que a veces empezar algo de cero se convierte, a la larga, en la mejor opción? Es desolador al principio, uno se siente derrotado, ve que no tiene opciones, que ha perdido toda esperanza. Y no sería la primera vez que alguien gana volviendo a empezar.

Podría seguir explicando cada casilla, para llegar a que la vida es un continuo ensayo-error, en la que a veces hay que ir hacia delante y otras hacia atrás. Unas queremos avanzar y retrocedemos y al revés. Algo así es el día a día, es la vida y a mí me acaba de pasar.

Hace casi dos meses volví a trabajar después de perder a Taurino. Ha sido una de las mayores alegrías de un tiempo a esta parte. Volver a sentirme útil en todas las facetas, estar activo, pasar consulta y dar clase, mis dos trabajos y pasiones. Una maravilla. Empecé como si hubiera caído dos veces seguidas en la oca y me hubiera creído que no había pasado nada. Trabajaba un montón de horas, 10 al día, y con una ilusión bárbara.

Pero la vida se empeñó en demostrarme que no siempre empezar fuerte es óptimo. Que a veces, por no decir siempre, hay que ir progresivo. Pasaron las semanas y como si hubiera caído en la posada, luego en la cárcel y después en la calavera, se me fue acumulando el cansancio y he llegado a un punto de tener que reestructurar mi vida porque así no llego. Hacer una balanza entre lo que de verdad es importante y lo que no lo es. Prioritario y no.

Esto no es una derrota, no significa diálisis 1- Pablo 0. Ni mucho menos. Esto me hace consciente de que somos finitos, limitados y con unas fuerzas determinadas. Y si bien las ganas son imprescindibles, el exceso de ímpetu al principio, puede llevarte a perder la carrera. Y la vida y la enfermedad crónica, son eso, una carrera de fondo, donde abandonar no siempre es fracasar y reiniciar, no es siempre perder. ¿Cuántas veces el ciclista experimentado deja que se vayan los que están más fuertes en ese momento y entre tirón y tirón se desgastan y acaba triunfante el que parecía perdido?

No es fácil, ni agradable, me encantaría no tener que limitar mis esfuerzos, pero uno de los problemas principales de la enfermedad renal, es la fatiga, el cansancio abrumador y constante, con el que debemos jugar este juego, el es quien más nos acompaña en este peregrinar por la vida, muy a nuestro pesar, aunque ya nos conozcamos.

Por eso debemos aprender a ajustar nuestro ritmo a nuestra capacidad física. Eso nos ayudará a poder con lo que realmente somos capaces y así poder disfrutar al estar en condiciones más óptimas, que estando desbordados de cansancio.

Por cierto, ¿Sabías la relación del juego de la Oca y del Camino de Santiago? Dicen que el juego de la oca, es un mapa cifrado del Camino de Santiago, donde los Templarios marcaban los lugares, que tenían una determinada significación. Es un jeroglífico, donde los símbolos, eran conocidos por toda la Orden, y que permitía un entendimiento a todos los caballeros de la Orden, independientemente del idioma de cada uno.

La Oca y el Camino de Santiago.

Un comentario sobre “La oca. Un trasplantado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s