Los viajes. Un trasplantado.

Una de las cosas más maravillosas para mi es viajar. Cuando llego Taurino a mi vida, después de cuatro años en diálisis, pasé varios años que sólo pensaba en viajar. Pude ir a varios sitios de África, Asia, América y Europa y por supuesto mucho de España, que es un paraíso. Y es que es una suerte conocer el mundo, otras gentes, otras culturas, otros parajes, etc.

Pero no siempre es fácil. Ahora en diálisis peritoneal, hay que viajar con varios litros para los cambios y la cicladora, máquina de la noche, como es mi caso.

Además, aunque ahora no lo estoy, cuando estás en lista de espera, no es fácil irse. Surge la duda eterna, ¿si me voy y justo me llaman para trasplante? Ya que debemos estar cerca de nuestro hospital de referencia, a unas dos horas como mucho. Si me voy más lejos, estoy “renunciando” ese fin de semana a un posible trasplante. Y la duda es enrome y muy pesada.Se necesita salir y desconectar a veces, pero a la vez pesa el cargo del “y si”, y si me llaman justo en estos días.

Aún así, a veces uno se pone el mundo por montera y se va. Recuerdo la penúltima vez que estuve en diálisis, que hice varios viajes, paliza, de veinticuatro horas a Nueva York a ver a mi hermano Alberto. No podía ir más porque era el espacio máximo entre diálisis y allí no era fácil hacer la diálisis. A la vez, tardé varias semanas en recuperarme, pero mereció tanto la pena… Mi cuerpo sufrió mucho, pero mi cabeza descansó tanto, que siempre mereció la pena el esfuerzo. Estuve d ellos veinticuatro a los veintiocho años en diálisis y a veces necesitaba cortar y sentirme joven, vivir, hacer cosas distintas, en definitiva, ser joven aunque fuera un fin de semana.

Ahora me toca viajar como la primera vez que fui a África. Era uno de los sueños de mi vida y tuve la suerte un verano de recorrer casi todo el continente. No salí de casa, pero me leí tres libros maravillosos de Javier Reverte “el sueño de África”, “vagabundo en África” y “los caminos perdidos de África”. Los siguientes veranos, tuve la suerte de cumplir uno de los sueños de mi vida, viajar a África (Kenia y Madagascar) y era como si ya hubiera estado de lo bien descritos que estaban en los libros.

Ahora lo viajo con mis fotos y recuerdos, con vuestras fotos de instagram, documentales, libros, etc. y voy cogiendo ideas para cuando llegue el próximo riñón, poder irnos en familia, el equipo SAP, a conocer el mundo y vivir nuevas aventuras. Pero mientras no podemos renunciar a nada, “que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

Y un viaje más difícil aún, pero el más apasionante, el viaje al interior de uno mismo. Un viaje que todos miramos con recelo, ya que sabemos que hay cosas que no nos gustan y cuando no se ven, las cosas parecen que no están. Pero una vez que aprendes a aceptar, valorar y querer lo que se ve, es un viaje maravilloso al que siempre me apetece volver. Es de mis viajes preferidos.

No dejemos de viajar, soñando o volando, “que el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.” (Miguel de Cervantes). Los hay que pueden viajar de verdad, otros en sueños a lugares maravillosos o dentro de nosotros mismos. Pero viajar es ilusión, es pasión, es alegría, etc. y eso es lo último que debemos y podemos perder.

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