Te echo de menos… Un trasplantado.

“[…] Cada día te recuerdo, pero sobre todo, cada día rezo por el donante y su familia. La forma más bonita de no morir del todo, es seguir vivo dando vida a quien la estaba perdiendo. Eso es la donación. […]“

Hoy es 5 de septiembre, siempre fue un día insípido, sin significado, hasta que en 2004 me trasplantaron, Taurino llegó a mi vida.

Último de los homenajes que le hice a Taurino por nuestro cumpleaños.

Desde entonces es uno de los días más importantes del año, por no decir el más. Y hoy se hace raro no celebrar, serían dieciséis años juntos, pero no fue posible. Tampoco fue poco, fue un regalo vivir tanto juntos, estar tan vital gracias a ti. Te echo de menos, pero no desde el resquemor de no tenerte, sino desde el cariño y agradecimiento del tiempo que compartimos. Desde el homenaje.

Ahora los días son distintos, la diálisis, la pierna, no tomar cereales, etc. Los cambios en los últimos años han sido muy grandes, los más gordos desde que no estás, pero no pierdo la esperanza, no pierdo la alegría, intento no perder las fuerzas y sobre todo mantener la fe.

Me han puesto muy negro un cuarto trasplante, me dejaron caer que pasaría, salvo nuevos avances, la mayoría de mi vida en diálisis, eso me hará echarte mucho más de menos, pero a la vez me hará más fuerte y más sensible a las cosas.

Esas cosas que en condiciones normales por el ritmo tan vertiginoso que se lleva pasan desapercibidas. Esas que hacen que el corazón entero se estremezca de alegría y emoción, invisibles para los ojos, pero perceptibles para el resto de células del cuerpo.

Esperando a ser trasplantado de Taurino, 5 de septiembre de 2004.

Cada día te recuerdo, pero sobre todo, cada día rezo por el donante y su familia. La forma más bonita de no morir del todo, es seguir vivo dando vida a quien la estaba perdiendo. Eso es la donación. Y así, tres veces, tres donantes, aunque hoy sólo hable de Taurino, me han regalado hasta 22 años de vida.

Desde la alegría melancólica, no desde la pena, no quería dejar pasar el día de hoy sin dar un recuerdo especial a Taurino. Tardó en llegar cuatro años largos y duros de diálisis y eso me ayuda, me mantiene con ilusión de cara a un cuarto trasplante por negro que me lo hayan puesto. Tengo la mala, o buena, costumbre de conseguir casi todo lo que me propongo, pero siempre con una lucha titánica y larga. Nunca fácil. Lo bueno es que así se valoran más las cosas.

No solo me quitaste angustia y sufrimiento, incertidumbre y dolor a mi. También a todos los que me quieren y veían cómo iba deteriorándome físicamente, según pasaban los meses sin llegar una solución. Hasta el punto de que mi madre me quiso dar un riñón, me quería dar vida, otra vez. Que regalo es una madre. ¿Veis cómo de la enfermedad se obtienen presentes maravillosos?

Así que hoy es día de recuerdo y melancolía, de recargar las pilas de la ilusión y de esperanza y de pediros que sigáis dándonos tanto cariño y fuerza. Sois un regalo y una ayuda que Dios nos ha puesto en el camino.

¡Soy un tipo con suerte! El equipo SAP, ¡somos unos tipos con suerte!

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