Hoy me amputan. Un trasplantado.

Hoy me amputan. Y es el día de la Candelaria, fiesta de la luz.

Cómo un niño recién nacido que no entiende nada del mundo al que ha llegado, pero a la vez aprende todo de él rápidamente, así quiero afrontar mi nueva vida.

Iluminada por el tesón de mi trabajo y esfuerzo, pero sobre todo con la luz del amor de los míos y el fulgor y fuerza de Dios. Llena de momentos duros, pero plagada de alegrías. Con muchas caídas, pero con al menos un resurgir mas. Siempre con fe, esperanza e ilusión.

Os agradezco de antemano la preocupación, las oraciones y todo el cariño que nos dais al EquipoSAP, rezad especialmente por Sara y Amelia, yo estaré dormido. Y las oraciones por los cirujanos y sus manos (como diría mi abuela Marita) y por todos los que me van a atender en estos días. Gracias de corazón. Estoy en buenas manos.

Por mi parte, como digo siempre, la Cruz de cada uno, aceptada y abrazada, pesa menos que arrastrada, aunque siga pesando. Y es que la vida nos manda pruebas, pero Dios nos da la fuerza para llevarlas. Todo en Sus manos, así nada saldrá mal.

¿No es irónico cuando nos quejamos?

Seguimos unidos en oración.

¡Soy un tipo con suerte!

22 comentarios sobre “Hoy me amputan. Un trasplantado.

  1. Pablo, equipo SAP. Hoy es un dia duro, pero con las Oraciones, el Amor y todas las Fuerzas que todos os mandamos, volvereis a escalar esa montaña, que no se la ve el final, pero que coronareis juntos. Os queremos y estamos con vosotros

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  2. Mis oraciones, mi apoyo y todo mi cariño para ti y tu familia. Rezo también por los cirujanos, que Dios guíe sus manos, tus hermanos y por tus padres, que lo tiene que estar pasando fatal. Un beso, Pablo

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  3. Querido Pablo, que maravilla leerte! Efectivamente estás en las mejores manos. En oración por tu recuperación, por Sara y por Amelia 🙏🙏🙏
    Un fuerte abrazo!!!!

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  4. Llevo siguiéndote desde hace un tiempo, exactamente desde que le diagnosticaron insuficiencia renal a mi padre por una hipertensión nunca controlada, hace poco más de un año.
    Como podrás imaginar el jarro de agua fría al escuchar la palabra “diálisis” fue terrible, antes incluso de conocer realmente el proceso de este tratamiento.

    Pero el motivo de escribirte, es otro…Casualmente, anoche, como todas las noches antes de dormir…me puse a ver Instagram y me encontré contigo y con algo que me desveló y que no he podido quitarme de la cabeza en todo el día: la amputación.

    Creo que muchos de nosotros te hemos buscado en momentos de desesperación para encontrar un poco de consuelo en las palabras de tú experiencia y ahora mereces recibirlas también. No

    Hoy nos toca cuidar de ti.

    A mí padre le amputaron la pierna izquierda por encima de la rodilla, a la edad de quince años. No quiero ni pensar en el sufrimiento de mis abuelos, ni lo que por la cabeza de un adolescente pudo pasar en esos momentos (ahora tiene 69 años), aunque él siempre recuerda que “la noche de antes durmió abrazado a su pierna”. Obviamente, mi padre ha llevado una vida con total normalidad (aquí estoy yo de muestra) en la que jamás se ha puesto límites, aunque ahora, desde hace pocos meses ya no pueda llevar la prótesis debido a la pérdida de masa muscular por los ingresos…jamás lo he visto decir que no podía hacer algo.

    Y como hija te diré, que yo me crié normalizando la prótesis, el ver a mi padre sin pierna o verlo saltar por la casa alguna que otra vez. También lo he visto caerse alguna vez, para después levantarse y tranquilizarme diciendo con una sonrisa que no “pasaba nada”. Nunca, nunca, nunca ha sido un problema para mí la amputación de mi padre…Quizá no ha corrido conmigo o detrás de mí, pero siempre ha ido a mi lado de la mano. Quizá no hemos podido hacer deporte juntos, pero hemos disfrutado de relajados paseos y de grandes conversaciones sentados en una terraza los tres (soy hija única). Quizá no ha bajado a la playa con mi madre y conmigo, pero desde el apartamento frente al mar nos veía, leía el periódico, paseaba al perro y nos esperaba para el aperitivo. Y no se me ocurren más “quizás”, porque para todo lo demás ha sido igual que otro padre…el mejor.

    No temas por no correr tras tú hija, ella aprendera a esperarte para ir cerca de ti…
    Y tú esposa, siempre será el mejor bastón en el que apoyarte. Mi madre se enamoró de la persona que era mi padre, sin más. Hoy siguen recorriendo juntos el camino y yo junto a ellos, casi cuarenta años. Somos un equipo de tres, siempre lo hemos sido y seguiremos siendo una piña.

    Por muchos más viviendo la vida.

    Ánimo, paciencia y fuerza…

    Seguirás sonriendo viendo un atardecer junto a tú familia.

    Perdón por la parrafada, solo he querido transmitirte como hija, que no sufras por lo que no vas a poder volver hacer, que siempre hay más opciones y no tienen porque ser peores.

    Llegaran más paseos…¡no lo dudes!

    Un enorme abrazo.

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    1. Querida Juana Mari, muchas gracias por contarme eso. Es una historia preciosa que me reconforte mucho. Así que ha sido una parrafada genial, así que sólo te puedo dar gracias.

      Respecto a tu madre, ya verás cómo es todo mucho menos de lo que parece.

      Un abrazo y gracias

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  5. Nos estás dando ejemplo de vida y de positivismo
    Eres como siempre he pensado un ser de una calidad impresionante
    Gracias enseñarnos el camino de disciplina y amor

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