Como un río en primavera. Un trasplantado.

Es la hora del crepúsculo, en nada será de día. Cambio de turno en el bosque, el búho y sus compañeros noctámbulos se retiran, para dar paso a sus compañeros diurnos. Un ciervo bebe ante la atenta mirada del alimoche, otrora numeroso, hoy escaso, en los bosques españoles, mientras un lince espera a estar en soledad para dar el paso y acercarse a la fría y cristalina agua en la que saltan felices unas truchas.

Este río, pequeño en su inicio, rápido a su mitad y majestuoso en su desembocadura, tiene muchos compañeros de viaje entre la flora, además de los ya mencionados entre la fauna. Al principio de su viaje es acompañado y riega a los pinos sorianos, pinos que dan nombre a la Virgen del pino, junto con algunas jaras. Más adelante, el viento mece las hojas de los centenarios robles que continúan a su paso. Casi al final del camino atraviesa un bonita dehesa de majestuosas encinas. Orgulloso el río ha dado vida a multitud de animales y plantas diferentes, se siente orgulloso, ha cumplido su misión.

No ha sido fácil. Ha tenido que sortear muchas piedras en el camino, que a la vez le hicieron ganar una velocidad que no siempre le dejaban saber por donde iba, ni apreciar las bondades del camino. En ocasiones sólo podía dejarse llevar por la inercia del camino e intentar estar lo mejor posible, sin desfallecer. Otras se encontró una presa o un tronco, que le hacían ir despacio, momento idóneo para pensar, recapacitar, coger aire y fuerzas y disfrutar del camino. Pero siempre con la ilusión de mejorar y ayudar a cuantos más animales y plantas pueda en su camino.

El 8 de abril hizo dos años que empecé mi blog y con los avatares del camino, estos meses he tenido muchas piedras en el camino que no siempre me han dejado tiempo u oportunidad de mirar más allá que el salir adelante y airoso de esos golpes del camino y se me pasó el aniversario de mi blog, nuestro blog. En este tiempo he hecho 145 entradas, 27 vídeos, 16 entrevistas, 31 conferencias y un libro y lo que queda. Y es nuestro, porque he recibido cientos de mensajes de ánimo, otros cientos de agradecimiento, decenas de historias personales que han sido un regalo y decenas de cadenas de oración que es el mejor regalo que podéis darme. En definitiva, como el río que sortea las piedras y árboles que al principio limitan, al final son parte esencial para llegar a la desembocadura, así sois vosotros, una fuerza inspiradora y motivadora ante el duro, pero constructivo momento que me ha tocado vivir en estos últimos años.

Y lo más motivador, es haber cumplido con creces, muy por encima de lo que jamás soñé el objetivo de esta aventura. Veinticinco años soñé con dar el paso para poder ayudar a pacientes renales, pero por lo que me contáis, he ayudado a pacientes renales, de otras patologías y muchos sanos. A la vez, he aprendido de otros tantos enfermos, de amputados y de sanos.

En definitiva, como un río en primavera que lleno de vida va dando vida, al mismo tiempo que la recibe, mientras riega las plantas a su paso y da de beber los animales con los que se cruza en su recorrido, en ese dar, recibe agua de las tierras que cruza aumentando su caudal, agrandado su capacidad, ganando cada kilómetro. En definitiva, es en ese dar, donde más se recibe.

Por eso, una vez más y no será la última, sólo puedo daros gracias por darme tanto. Sois un regalo y yo ¡soy un tipo con suerte!, con mucha suerte.

4 comentarios sobre “Como un río en primavera. Un trasplantado.

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