Todo será para bien. Un trasplantado.

Se acaba otro año, vuelven a llegar las vacaciones y vuelvo a hacer una pausa en las publicaciones del blog. Pero no sin antes hacer un resumen del curso.

Probablemente ha sido el año más duro en lo físico y más agresivo en lo psicológico de mi vida. Tanto que ha revuelto nuestras vidas e incluso ha intentado estresar las costuras del Equipo SAP con su dureza.

Han sido tantas, cada cual más dura y sin pausa, las experiencias, que el cansancio físico, emocional y hasta casi espiritual ha sido grande. Tanto que en algún momento han podido entrar dudas de por qué y para qué, si merece la pena…. Y múltiples dudas varias y variadas.

Una vez más, se evidencia que la enfermedad, como decía Je sús Montiel en su libro “sucederá la flor”, te quita la moneda del futuro, te anula los sueños y siega casi todas las ilusiones. Convierte todo en nada. Lo que era fértil en un campo estéril y lo que era alegría en un hondo pesar.

Pero a la vez que esto iba pasando, íbamos llorando, hablando, riendo, viviendo lo que nos tocaba. Intentando poner todo en manos de Dios, nuestras fueras son pequeñas y solos no hubiéramos podido nunca. Y como si fueran las espirales del adn, que se van mezclando, se iban solapando y entreverando ambos procesos íbamos viviendo ambas cosas alternándolas en días e incluso en horas.

Pero un día al levantarme, decidí que había que eliminar la espiral del dolor, del sufrimiento, no porque desaparezcan estas, que seguirán a los lados del camino y a veces, como piedras que limiten nuestro caminar, sino porque necesitábamos aire nuevo, respirar, mirar y ver algo nuevo. No puedo esperar a que pasen los tiempos difíciles para ser feliz, porque no se siquiera si pasarán y no puedo permitirme ese lujo, no podemos permitirnos eso el Equipo SAP. Necesitamos avanzar cada día.

Ese día analizando la frase de Jesús Montiel, esto ya es mío, fruto de muchas meditaciones, la moneda que nos quita es la del futuro, un futuro, uno sólo, incierto e inseguro, irreal a día de hoy. Pero a la vez que nos roba ese único futuro, después de mucho trabajo mental, de fortalezas de la familia y la fe, del alma y la esperanza, siendo muy difícil, podemos empezar a vivir el presente. Un presente cada día, muchos presentes unidos, muchos más ricos y encima ciertos y reales, que ese futuro único e incierto. Muchos contra uno. Reales contra inciertos. Vividos contra soñados.

Nadie nos enseña a vivir, entender y saber de la enfermedad, pero curiosamente, la enfermedad, nos enseña a entender y vivir todo lo demás. Nos ayuda a dar un paso necesario, un paso complicado, hacer las paces con nuestra realidad, mirar al futuro, verlo con una sonrisa, con la gratitud del regalo que es cada día, con la suerte de poder seguir bailando este baile que nos toca.

Nos permite dar un paso hacia delante, tomar la iniciativa, golpear primero. La vida podrá venir difícil o sencilla, dura o blanda, pero si empezamos primero el baile, habremos tomado ventaja, habremos tomado una actitud, que unos dias real, otros como careta, otros como muleta de los nuestros y otros sostenidos por los que ayer sosteníamos, nos darán pie a aprender a mirar por esa rendija iluminada de la esperanza y de la fe en en día a día, en la vida.

Y una vez más, en la adversidad henos crecido, nos hemos fortalecido, hemos aprendido a acompañarnos, a querer llevar la cruz juntos, abrazada y querida. Eso nos ha ayudado a endurecer los lazos y comprobar las buenas costuras, más fuertes cada día, a pesar de los achaques del día a día, que nos unen y nos hacen felices y nos acercan cada día a la mejor versión de nosotros mismos y a la mejor versión del Equipo SAP.

Ese día, ese nada, se volvió a convertir en todo. Y cualquier pequeña cosa era un regalo, un potosí, un chorro de vida nueva regalada, de energía renovada, de mirar al mundo con la mirada que nos enseña Amelia cada día. Que con ojos nuevos cada día, mira a la vida con la curiosidad del inocente para el que casi todo es nuevo, con la ilusión de aprender todo. En definitiva, como siempre, volvemos a ser un equipo con suerte, vuelvo a ser un tipo con suerte.

En definitiva, “Estad siempre alegres, os lo repito, estad alegres, y que vuestra bondad sea conocida por todas las personas“. San Pablo a los Filipenses.

Gracias por otro año en el que hemos sentido cariño y apoyo a raudales, que nos habéis llevado en volandas, que nos habéis puesto fácil pasar este trago complicado que nos toca vivir.

¡Gracias! ¡Todo está bien y estará mejor! ¡Todo será para bien!

Salvo una sorpresa que llegará en unos días, nos leemos en septiembre.

6 comentarios sobre “Todo será para bien. Un trasplantado.

  1. Hola Pablo, era amigo de tu hermano Javier en el cole (mi hermano gemelo y yo los de detrás en la lista..) y todavía recuerdo tu alegría y tu fuerza en esa época. Confirmo que la sigues teniendo. Eres admirable.

    Un abrazo,

    Álvaro Díaz-Barceló

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