El cansancio. Un trasplantado.

Hay días en que uno se levanta y no puede hacer nada. No tiene fuerza ni para pensar, pero no está cansado y aún así, se siente agotado.. El alma pesa tanto que no nos da la opción de avanzar, es un cansancio abismal, que embriaga de desánimo todo el cuerpo. Es un cansancio anímico, que no cesa y no es fácil revertirlo.

En el otro extremo, tenemos un cansancio de final del día, un cansancio físico, fruto del esfuerzo continuado y mantenido. Es fruto de la ilusión constante en sacar y dar fruto a la vida. Tiene una solución fácil, dormir bien una noche, unos días de descanso, cambiar de tema, etc. es un cansancio físico.

Los dos son extenuantes. Yo gracias a Dios, el primero no creo conocerlo y si así ha sido, ha sido de refilón y tiempo escaso. El segundo, en cambio, ha sido un compañero fiel de vida. Acompaña a mi forma de entender la vida o mejor dicho, mi forma de entender la vida acompaña a ese cansancio que nunca me abandona. Debido a mi enfermedad, es una utopía pensar en vivir sin estar agotado. Aunque a la vez, me ha dado la fuerza mental de sobreponerme y seguir adelante con ello.

A veces me planteo si debo bajar el ritmo de vida que llevo, con la consulta, las clases, mis conferencias, el blog y sus escritos, los libros y el tiempo para los míos. Pero no sé hacer las cosas a medias. Me sería muy difícil elegir, ya que soy un tipo con tanta suerte, que mis tres trabajos son primero pasiones. Cosa que a la vez, dificulta hasta el bajar el ritmo y dosificar. La verdad, últimamente me cuesta acabar los días, se me hace como una cuesta arriba sin fin, cada vez que doy una curva y creo que veré el final del puerto, aparece un nuevo repecho con un 20% de desnivel, pero la realidad, es que la satisfacción al caer en la cama es tanta, que me anima a seguir así cada día.

El otro día me volví a replantear todo debido a una conversación entre Sara y Amelia, donde Amelia le preguntaba a su madre:

¿por qué papá está triste o enfadado?

y Sara le dijo: «papá está siempre muy contento, pero muy cansado porque está malo»

Amelia contra argumentó diciendo: «pues muchas veces le veo serio».

Así que ahora, sabiendo que pensó eso, termino el día agotado, pero con una sonrisa extra, aunque sea disimulada o provocada, aunque a veces no tenga energía ni para mover esa docena de músculos que lo consiguen. Pero por ellas merece la pena. Otra vez vuelvo a salir ganando de una percepción de Amelia. Que capacidad con tres años recién cumplidos de analizar y ver la realidad y ponernos en nuestro sitio.

Ahora, recién operado, con 70 puntos en la tripa que me impiden muchas cosas, tengo una oportunidad de disminuir la velocidad de la vida para analizar cada pequeño instante, cada detalle. Gozar cada regalo que tenemos sólo por estar aquí. Tengo la oportunidad de descansar un tiempo, de coger fuerzas, renovar ilusiones, dejar de estar “serio o enfadado” y en breve estar preparado para salir lanzado hacia delante como el que salta en una cama elástica lleno de alegría.

Estoy en casa a las 72 horas de una gran cirugía. Impresionante. Estas altas tan rápidas son muy buenas a nivel de evitar virus y a nivel psicológico, pero a nivel físico en el hospital tenemos todo hecho y en casa se hace algo cuesta arriba. Aún así compensa, la vida en casa y en familia es un tesoro y se recupera uno más rápido aunque cueste.

¿Cuál ha sido la conclusión de estas reflexiones? Muy clara.

Prendamos fuego al mundo. Para ello, usemos la cerilla de la felicidad y el fuego del amor y que de esta llama renovadora, como una lluvia de primavera, renazca el bien a nuestro paso con fuerza imparable. Que seamos faro para otros. Tiremos fuerte del que está cansado , animemos al que aún tiene fuerzas y hagamos sacar su fuerza al que la tiene y no lo sabe o por cansancio piense que está todo perdido o poco puede él hacer. Pero siempre, siempre, tengamos una sonrisa en la cara, será el inicio de un cambio de actitud en nosotros y los demás. Será como un reguero de luz contagiosa. Seguiremos cansados, agotados incluso, pero la sensación será de peso más liviano que recreados en nuestro pesar y melancolía del sueño y agotamiento. Ya llegarán los días del descanso obligado y no poder hacer lo soñado. Sin perder la cabeza con nuestras fuerzas, pero multipliquemos nuestros dones, no escatimemos en darnos a los demás, no ahorremos en la gracia de dar, porque sabemos lo que decimos y cuando lo hacemos, pero no controlamos, ni sabemos hasta donde llega o a quien llega ese mensaje y lo mismo llega donde más se necesita sin nosotros saberlo. ¿Sería justo no llegar a esa persona tan necesitada por no dar el ciento por uno? Yo creo que no aunque haya días que me resulte difícil llegar al final.

Que no pase como en «Este largo cansancio», versos de Gabriela Mistral, y no dejemos que el cansancio físico vaya conquistando a la parte mental y entra ambas nos derroten. Intentemos revertir siempre este proceso, descansar cuando sea necesario, pero siempre tener al menos una ilusión que perseguir y que haga vano el cansancio porque la fuerza de nuestro querer sea mayor.

Este largo cansancio se hará mayor un día
y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir
arrastrando su masa por la rosada vía
por donde van los hombres, contentos de vivir… “

Y si nos pase como en la canción de Serrat. Está en nuestras manos, en nuestra actitud y nuestras ganas:

Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así
Aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti
Dale el día libre a la experiencia para comenzar
Y recíbelo como si fuera fiesta de guardar
No consientas que se esfume, asómate y consume la vida a granel

Hoy puede ser un gran día, duro con él

Hoy puede ser un gran día donde todo está por descubrir
Si lo empleas como el último que te toca vivir
Saca de paseo a tus instintos y ventílalos al sol
Y no dosifiques los placeres, si puedes derróchalos
Si la rutina te aplasta dile que ya basta de mediocridad

Hoy puede ser un gran día, date una oportunidad

Hoy puede ser un gran día imposible de recuperar
Un ejemplar único, no lo dejes escapar
Que todo en cuanto te rodea lo han puesto para ti
No lo mires desde la ventana y siéntate al festín
Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien

Hoy puede ser un gran día y mañana también

2 comentarios sobre “El cansancio. Un trasplantado.

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