Hoy hace 5 años del peor día de mi vida. Hoy hace 5 años del mayor dolor que he sentido y no solo físico. Hoy hace 5 años de mi amputación.

He perdido mucho, se han truncado muchos caminos y cosas sencillas se han vuelto complicadas. No fue fácil asumirlo y aún hay momentos puntuales que miro el muñón y parece mentira que sea verdad.
Pero a la vez he ganado más de lo que jamas pensé. La entrega, el cariño y la comprensión de Sara con su fuerza en lo bueno u en lo malo, la naturalidad mágica de Amelia al asumirlo con naturalidad a los 2 años, el dolor y el amor de mis padres. No quiero imaginar lo que debe ser el ver así a su hijo. Y tantos amigos que me habéis llevado en volandas haciendo fácil, entre todos, lo que parecía imposible.

He corrido, nadado, montado en bici, ido a la montaña, jugado al tenis, al fútbol, conduzco, juego al golf, al croquet y camino.
La vida no es como viene, es como la afrontamos. A los dos días de amputarme, solo en la habitación, agarré a Blas, el muñón que le puse nombre, y le dije Blas, vamos a por la vida.

Y ahí junto con todos los que me habéis llevado en volandas resurgí como el ave fénix. No sé si mi vida es mejor o peor, pero sin duda es distinta, eso sí, completa y feliz.
No somos capaces de entender los porqués, es parte de la grandeza De Dios que nos hizo pequeños y esto no lo entendemos y eso nos obliga a confiar en Él. En ese confiar podemos intuir, y veremos en el cielo, que es para bien.

En la vida nos esperan muchos sucesos no esperados, muchos muy dolorosos, pero que nos construyen. Como el árbol que al crecer se le resquebraja el tronco, así vamos avanzando por la vida. No hay victoria sin sufrimiento.
Y si hoy estás leyendo esto desde el dolor, desde la pérdida o desde un miedo que pesa demasiado, solo te diría una cosa: no te rindas. Agarra lo que ahora te duele, ponle nombre si hace falta, y dile en voz baja: vamos a por la vida. Apóyate, confía, camina aunque sea despacio. Porque incluso con cicatrices, la vida sigue mereciendo ser vivida.



2 comentarios
Tan sólo decirte que mañana se cumplen 20 años del accidente que sufrí estando embarazada de 4 meses. Mi traumatismo craneoencefálico severo, mi transplante de ligamentos y mi pérdida de memoria me han cambiado la vida. Eso sí, cada día estoy en acción de gracias por la ayuda que me ha concedido Nuestro Señor con mi familia. Comprendo que estés tan feliz a pesar de las dificultades de cada dia. Adelante!
Querida Genoveva. Muchas gracias por compartirlo feliz cumpleaños de tu renacimiento. Mira, justo hoy, hace 31 años de mi primer trasplante. Un abrazo fuerte y como siempre unidos en oración.