Hoy os he hecho poco caso.
Llevo casi 24 horas en un “ay” continuo.
Ayer, en diálisis, con un simple estornudo se me reavivó con fuerza el golpe en las costillas que os conté el otro día. El dolor no solo no cedía: crecía y se volvía difícil de manejar.
A las cinco tuve que irme a urgencias en ambulancia. Un viaje en ambulancia era de las “aventuras” médicas que me faltaba. Allí comprobaron —gracias a Dios— que no había nada roto y me dijeron que tocaba paciencia, porque esto puede durar muchos días.
Dentro de lo mal que lo estoy pasando y de lo complicada que se ha vuelto cualquier mínima cosa —levantarse, respirar hondo, moverse—, he intentado vivir este dolor con sentido.
Lo he ofrecido por todos vosotros y, de manera especial, por las víctimas, sus familias, los equipos de rescate y todas las personas que están ayudando tras el accidente del tren.
Que en medio del shock, la tristeza y la incertidumbre puedan abrazarse a Dios, sentir Su cercanía y encontrar en Él un consuelo que sostenga cuando todo parece tambalearse.
Al final, el dolor no se vuelve más pequeño… pero cuando se comparte y se ofrece, se vuelve más fecundo.
Ya en casa. Gracias de corazón por vuestro cariño, vuestros mensajes y vuestra preocupación. Se siente, y sostiene más de lo que creéis.


6 comentarios
Muy duro lo que le toca! Espero sea lo
más corto posible todo este episodio !
Seguro que si. Muchas gracias
Lo conozco perfectamente, el día 25 Navidad me dieron un abrazo demasiado efusivo y de ahí una neuritis intercostal que no fisura las costillas flotantes pero sal los nervios y tendones que rodean esa costilla, y siento decirte que aunque esté mejor, no estoy bien, coger peso, estirarse y no sé si por esto de vez en cuando me bajan. Unos calambres por la zona del nervio ciático o por ahí que me mata de vez en cuando pero como tú dices , a ofrecerlo, no queda otra
Si, es algo que no suele ser grave pero es muy doloroso y dura tiempo. Pero bueno, pasará. Muchas gracias y mucha fuerza
Tu publicación es consuelo para mí, especialmente hoy, ante una situación difícil. Gracias por compartir.
Muchas gracias y mucha fuerza. ¡Qué regalo poder ayudar!