Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

La enfermedad también puede sanar. Un trasplantado.

“Porque la enfermedad va quitando capas. Primero se lleva la ilusión de que lo controlamos todo. Después la idea de que el mañana está asegurado. Y poco a poco también desaparece esa sensación de que siempre habrá tiempo para lo importante.”

Comparte este artículo

Puede sonar extraño, incluso injusto, decir algo así.

Pero en mi vida ha sido verdad: la enfermedad también puede sanar.No hablo del cuerpo —ojalá siempre sanara—. Hablo de algo más profundo: la mirada.

Antes me encantaba viajar, salir, celebrar, llenar la vida de planes. Y me sigue encantando. Sigo disfrutando de un viaje, de una mesa compartida o de una celebración con los míos. Pero la enfermedad me ha enseñado a mirar todo eso de otra manera. Como quien sabe que nada está garantizado y, precisamente por eso, cada momento merece ser vivido con más hondura.

Porque la enfermedad va quitando capas. Primero se lleva la ilusión de que lo controlamos todo. Después la idea de que el mañana está asegurado. Y poco a poco también desaparece esa sensación de que siempre habrá tiempo para lo importante.

Y cuando esas seguridades caen… descubres algo que antes no veías: que nada está garantizado. Y que precisamente por eso todo es un regalo.

Un amanecer. Una conversación tranquila. Una comida en familia. La risa de Amelia. Un abrazo con Sara.

Cuando uno acepta de verdad que la vida es frágil, lo cotidiano deja de ser rutina y empieza a ser gracia. Empiezas a vivir el día como lo que realmente es: un regalo que no se repite.

Pero la enfermedad también me ha enseñado algo más difícil y más profundo: a confiar.

Pienso muchas veces en los pajarillos del campo de los que habla el Evangelio. No almacenan. No calculan. Y, sin embargo, viven. Cada día encuentran lo necesario.

Y entonces miro a mi hija. Amelia tiene esa sabiduría inocente que tienen los niños para mirar la vida sin miedo, sin cálculos, sin la pesada necesidad de tenerlo todo bajo control. Con una confianza limpia que a los adultos se nos olvida demasiado pronto.

Y junto a ella está también Sara. Porque elegir amar, elegir permanecer, elegir decir sí a una vida que sobre el papel parecía más difícil… también es una forma muy profunda de confianza.

Amar también es esto: decir sí a una historia que no habríamos escrito así… y descubrir que, aun así, merece la pena vivirla juntos.

Con el tiempo he entendido que esta vida no la caminamos solos. La caminamos juntos. Sara, Amelia y yo. El Equipo SAP.

Vamos haciendo camino, a veces despacio, a veces con miedo, pero siempre juntos. Aprendiendo que incluso las vidas que parecen más frágiles pueden estar llenas de sentido, de amor y de una belleza inesperada.

Esa es la confianza que la enfermedad me ha ido enseñando a tener con Dios.

Y también he comprendido algo más: que este camino no se puede recorrer sin abrazar la cruz.

Porque la cruz, cuando se abraza con Dios, deja de ser solo peso y empieza a convertirse en camino. Dios no siempre nos quita la cruz.
Pero nunca nos deja solos para llevarla.Y muchas veces es justo ahí, en medio de lo que más duele, donde el corazón empieza a sanar.

Por eso hoy puedo decirlo con serenidad: la enfermedad me ha quitado muchas cosas. Pero también me ha enseñado a vivir.A vivir el presente.

A agradecer lo cotidiano. A confiar como un hijo. Y cuando uno vive así… incluso los días difíciles empiezan a parecerse mucho a un regalo.—¿Qué momento difícil terminó cambiando tu forma de mirar la vida?

A veces una historia compartida puede ayudar mucho más de lo que imaginamos.

Suscribete a nuestro boletín

para que no te pierdas nada de untrasplantado.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más para ver

Experiencias

21 de marzo. Un trasplantado.

“¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo si hay vidas que dejan de nacer porque no encajan en nuestros planes? El sábado no celebrábamos solo un bautizo. Celebrábamos que la vida, cuando se abraza, sigue siendo buena”

Mi primer libro, “Diario de un trasplantado”.

En el cuento algunas de las cosas que a mí, como enfermo crónico y como sanitario, me ayudan a llevar mi enfermedad y sus consecuencias y a la vez intentar alcanzar la felicidad. Ya podéis comprarlo en el siguiente enlace:

Descubre más desde Un Trasplantado

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo