Feliz y santa Navidad. Un trasplantado.

“La Navidad no empieza cuando se encienden las luces.
Empieza cuando baja el ruido.
Cuando el corazón se queda a solas y se atreve a reconocer
que algo le falta. Esta noche no celebramos una tradición: celebramos que Dios ha decidido nacer en nuestra fragilidad.”
Cerro de los Ángeles. Un trasplantado.

“A veces se me olvida la suerte que tengo: sigo vivo gracias a una fe que mis padres sostuvieron cuando yo apenas podía respirar. Volver al Cerro es volver a la raíz que me levantó cuando todo parecía perdido.”
Nueva Virgen en la UFV. Un trasplantado.

“lo que más me conmueve es recordar que Dios, siendo Dios… se hizo pequeño. Pequeño, necesitado, aprendiz. El mismo que sostiene el universo tuvo que aprender a hablar, a caminar, a mirar el mundo… de la mano de su madre y de su padre. Eso lo cambia todo.”
Enfermedad renal. Un trasplantado.

“No se trata de negar la dureza, sino de vivirla con esperanza. De no arrastrar la cruz, sino abrazarla con amor y fe.”
Día de todos los santos. Un trasplantado.

«Porque la santidad no es perfección, es perseverancia. No es estar siempre arriba, es levantarse una y otra vez, incluso cuando el alma pesa.»
Peregrinación a Javier. Un trasplantado.

“Gracias, Padre, por hacernos pequeños y obligarnos a confiar cuando no entendemos nada.”
Si tienes un reto, estás vivo. Un trasplantado.

“Dios no nos da fuerzas para todo, pero sí para aquello que de verdad nos hace vivir. Y si estás vivo, es porque Dios sigue soñando contigo.”
Del dolor a esperanza. Un trasplantado.

“el ruido del mal se hace escuchar, pero el bien —ese bien silencioso, humilde y fecundo— es infinitamente mayor. Es como la semilla del Evangelio: pequeña, escondida… pero destinada a llenar todo de vida.”
Jóvenes… un trasplantado

“Vivimos rodeados de noticias negativas. Parece que solo impera el mal, porque hace más ruido un árbol que cae que todo un bosque que crece. Pero no es verdad.”
La alegría de creer. Un trasplantado.

“Y no, no es proselitismo. Es que es imposible no querer gritar a los cuatro vientos lo que da sentido a nuestra vida. Y hacerlo no solo con palabras, sino también con la coherencia de los actos, con un modo de vivir que contagia y despierta esperanza.”