Como os conté hace unos días, sí, por fin estoy trasplantado. Y decirlo así, tan sencillo, casi parece mentira. Porque detrás hay años, hay lucha, hay cansancio, hay esperanza… y hay muchas veces en las que parecía que no iba a llegar nunca.
La probabilidad de un cuarto trasplante era prácticamente nula. Casi cero. Pero no era cero. Y en ese “casi” es donde Dios ha hecho espacio para el milagro. Muchos me decías muchas veces que llegaría el día y yo os respondía con fe y convencido que llegaría el mejor día, el día que Dios quisiera. ¿Qué mejor que un Domingo de Resurrección? Somos unos mimados De Dios.
Una de las cosas más bonitas, es que sin saberlo hubo amago de trasplante el jueves, que estábamos en Galicia. No le llamaron porque el órgano lo estaba bien. Y al día siguiente fuimos a Lugo y Amelia dijo que quería encender una vela a la Virgen de los ojos grandes. Y parece que ser que hizo su efecto.

Otro momento mágico fue al llamarnos, estábamos Sara y yo en el coche y después de la primera impresión y emoción fuimos de la mano en silencio, comunicándonos más que nunca, también hablando, rezamos un rosario. Me decía ayer esta felicidad tan plena impresionante. Es que es difícil explicar lo que se siento.
Y como siempre hago, le pongo nombre la riñón, igual que al muñón, es una forma de integrarlo. Está vez por ser día de Resurrección, le llamaremos Resu, de Resurrección. Porque como os decía al contaros que me trasplantaban Jesucristo pasó de la muerte a la vida por la Resurrección y yo de la diálisis a la vida gracias a Resu, Resurrección.


4 comentarios
No pudo ser otro día mejor para ti!! Resu bonito nombre, tú buscando el lado bueno de todo
Es todo como milagro
Dios todo lo puede. Y si tuviésemos la Fe que Él tiene en nosotros, otra vida, tanto individual como colectiva nos confortaria. Solo te puedo decir: Bendita tu Fé y tu Esperanza. Te admiro y rezamos por ti.
Verdad? Así es. Muchas gracias y unidos en oración