¡Feliz 1 de septiembre!
Estos días volvéis muchos al trabajo. Se acaban los días sin prisa, las noches largas y esos días en los que parecía que el verano no iba a terminar nunca. Y quizá hoy nos apetezca quejarnos un poco. Y es humano.

Pero hay algo que merece la pena recordar: qué suerte poder quejarnos porque volvemos al trabajo. Qué suerte tener un lugar al que volver. Qué suerte estar bien para poder hacerlo.
Las vacaciones ya pasaron. Lo que vendrá todavía no existe. Solo tenemos este día. Hoy, un nuevo presente, un nuevo regalo.

Toca vivirlo, agradecerlo y confiar. Lo demás, dejémoslo en Sus manos.
Y quizá el verdadero asombro no esté en que empiece septiembre, sino en que tenemos un día más para vivirlo.
¡Buen día!


