Hoy he vuelto a ir a misa presencial. No iba desde el Viernes Santo, antes del trasplante. Después, por prudencia, hemos evitado lugares cerrados y con mucha gente. Y he tenido la suerte de poder seguir viviendo la Eucaristía gracias a internet, la radio o la televisión, así que nunca me ha faltado.

Pero no es lo mismo. ¡Qué gozo estar ahí de nuevo! Hace muchos años que me emociona ir a misa, me va embargando la emoción de principio a fin. Hoy ha sido maravilloso porque le iba explicando cada parte a Amelia y ver su recogimiento, su emoción y la alegría de sus ojos ha sido muy especial.
Este año hace la comunión y va a ser un año mágico. Ojalá entre nosotros y el colegio sepamos transmitirle de verdad la suerte del Amor de Dios, de confiar ciegamente en Él y de dejarse hacer sabiendo que Él lo tiene todo pensado.



2 comentarios
Cada vez que te leo, me emociona y admira tu Fe. Gracias a sido maravilloso conocerte.
Felicitaciones
Muchas gracias de corazón a ti por estar ahí. Un regalo poder ayudar. Un abrazo