Si por un segundo pudiéramos ver nuestra vida como realmente es, quizá no querríamos cambiar nada.
Durante años he vivido entre operaciones, diálisis, recuperar fuerzas, de aprender a vivir después de una amputación y de volver a empezar. Ha habido miedo, agotamiento y momentos en los que no entendía por qué tenía que ser así. Pero un día dejé de mirar el mañana y me centré en el hoy y la clave fue confiar.
Confiar no significa no tener miedo ni entender lo que está pasando. Significa seguir caminando aun sin saber dónde termina el camino. Y en ese camino me he encontrado con Dios. No siempre como una respuesta, sino como alguien en quien apoyarme cuando yo ya no tenía respuestas.
Hoy miro atrás y veo que muchas de las cosas que más me han dolido también me han acercado a lo que de verdad importa: a Dios, a mí mismo y a intentar ser una versión más verdadera de quien quiero ser.
Pienso en quienes han sabido escuchar incluso cuando no había mucho que decir, en quienes han compartido lágrimas y risas, en mis padres, en mi equipo, Sara y Amelia, y en quienes han estado cuando más falta hacía. Y pienso en mis donantes. Hay regalos que no se pueden devolver solo se pueden honrar viviendo y orando.
No quiero otra vida. Quiero la mía con sus cicatrices, sus pérdidas, sus aprendizajes y sus milagros cotidianos. Porque como dice la canción “Un segundo”, de Hakuna, “ Reviento de amor, estoy temblando de gozo. Te como con la mirada estás aquí y no estás solo. Cada lágrima, cada risa, en mi memoria se han grabado. Cada detalle de tu cuerpo y de tu alma fueron pensados”
Como he dicho alguna vez, no entendemos los porqué, pero llegaremos al cielo y veremos que todo era necesario y todo fue para bien. Él lo tenía pensado y Él sabe más.
Yo solo puedo dar gracias a Dios, a los míos, a quienes me han cuidado y acompañado, a mis donantes y a la vida. Porque quizá el milagro no sea que mi vida haya sido fácil. El milagro es estar aquí y tener tanto que agradecer.
Si por un segundo pudieras ver tu vida con otros ojos, quizá darías gracias por cosas que hoy ni siquiera ves.


