Preparación y camino. Un trasplantado.

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Muchas veces desde mi adolescencia, sobre todo en mi adolescencia, intenté meterme en la cabeza de Santiago, el pescador de “El viejo y el mar”.

Siempre me lo he imaginado solo, rodeado de agua y entre la bruma y siempre en el crepúsculo. Tantas horas de mar, consigo mismo como único compañero, sin éxito, pero permaneciendo firme en su fe, fuerte en su sitio, ilusionado en su arte milenaria y confiado en su destino. A la vez, cuantas horas de divagaciones, de duda, de incertidumbre y hasta miedo otros tantos días. O un poco de todo cada día. Al final es un hombre curtido y hecho al esfuerzo, la espera, el desaliento; pero a la vez, humilde en el triunfo, sosegado en la celebración. Es mezcla de su trabajo y de su vida, de sus días buenos y malos. Es el producto de sus errores, de los que aprendió y de sus éxitos, pocos en este caso.

Mañana hace un mes que me operaron y la verdad, me ha sorprendido como lo he llevado, como lo hemos llevado el Equipo SAP a nivel emocional desde el día de la cirugía.

Hay una frase maravillosa de Viktor Frankl: «Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio es donde nosotros podemos elegir nuestra respuesta. Y en esa respuesta es donde está nuestro crecimiento y libertad». Imagino que eso pensó Santiago, en su mucha o poca sabiduría, no lo sabemos, pero le dio la libertad.

En mayo pasado, nos enteramos de la posibilidad de perder una pierna, sonaba a broma; en junio una operación un poco a la desesperada por mejorar y evitar o retrasar el fatal suceso, no fue exitosa; y en septiembre que ya era definitivo, fue un jarro de agua fría. Sólo quedaba que llegara enero para poner fecha y el 2 de febrero para perderla.

Pues en ese espacio entre el estímulo y la respuesta, creo que hicimos bien en reír de incredulidad, llorar juntos y por separado de sorpresa, vértigo y miedo, hablar cientos de horas entre nosotros, entre Sara y yo, pero también contárselo a Amelia. Hablar con médicos, prótesicos, psicólogos, etc. y el paso que me costó más, pero fue clave al final, hablar los últimos meses con otros amputados, que al final son quienes lo han vivido y conocen de verdad los miedos, dolores, etc. no voy a mentir, había días que sonaba a broma. También ayudó mucho que el dolor era fuerte e incesante. Pero aún así, ¿cómo me iban a cortar una pierna? Pues así fue.

Y a la vez y después de todo este trabajo de 8 meses, lo pusimos todo en manos de Dios. El resultado fue maravilloso. Imagino que habremos llorado mucho antes, pero a veces me abruma lo “fácil” con que estamos viviendo este proceso, la naturalidad con que ha entrado Blas, así llamo al muñón, a nuestras vidas. Aunque también ayudan las horas de mar, que curten la piel y entrenan el alma; toda mi historia de enfermedad, con todas sus operaciones y vivencias, probablemente haya sido necesario para pasar así este trago. Aunque parezca mentira, cada día tiene su afán y estamos disfrutando cada día de sus cosas nuevas, a pesar de lo duro que parece a priori. Y es duro, pero aún así se puede aprender y disfrutar. Dios escribe recto en renglones torcidos.

Estamos preparados y dispuestos a que vengan días malos, sería lo normal. Y es importante vivir el duelo y no negarlo, aceptar las cosas y no mirar para otro lado. Así que, si caemos, os avisamos para que nos volváis a levantar junto con nuestro esfuerzo. A veces no entendemos porque son las cosas, pero si es cierto que luego vemos rédito en forma de cariño, vivencias, crecimiento personal, etc. Es cierto, que Dios aprieta, pero no ahoga y aquí nos lo ha demostrado. Ha sido muy generoso con nosotros.

Creo que Santiago estaba confiado en la providencia y su respuesta fue adecuada. Así intentamos hacer nosotros.

Y no quiero acabar sin agradecer, una vez más, las múltiples cadenas de oración, rosarios, misas, etc. que nos habéis dedicado y dedicáis. y los cientos de ratos de energía y cariño los que no creéis, que también es un regalo. Sois todos geniales, sois un regalo.

Por eso, haciendo balance y siendo sinceros, ¡soy un tipo con suerte! ¡El Equipo SAP es un Equipo con suerte!

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