Un mes en diálisis peritoneal. Un trasplantado.

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“[…] Conclusión, todas las opciones tienen sus beneficios y sus complicaciones. Sus cosas buenas y malas. Así que, al no tener más remedio que hacerlo, hay que adaptarse a una opción y ser positivo y agradecido. Como dije en otra entrada, hasta 1943, no había esta opción y mi destino hubiera sido morir. […]” Hoy hace un mes que empecé la diálisis peritoneal. Fue en gran cambio. Primero en casa, ya que nos llegaron un montón de cajas. El armario, el peso, el tensiómetro, los materiales fungibles (material desechable como gasas, apósitos, tapones, etc). Y otras cajas con los líquidos propios de la diálisis.
El salón con las cajas.
Luego colocarlo de forma cómoda para cuando vaya a ser usada. Uno de los factores más importantes de esta diálisis que hacemos nosotros y en casa, es mantener la esterilidad.
El material organizado en un armario, dispuesto para ser usado.
En el hospital con la hemodiálisis es fácil, ya que son profesionales entrenados para ello. Yo tuve cierta facilidad para el entrenamiento al ser sanitario y haber trabajado en quirófano. Aún así hay mucho que aprender. Los primeros días, fueron raros, incómodo por la sensación de presión en la tripa por llevar dos litros de líquido dentro. A la vez, mucha mejora porque la diálisis peritoneal no tiene los bajones físicos que tiene la hemodiálisis, no tengo esos bruscos cambios de tensión (a veces hasta de 8/4), tener que pasar la tarde entera en el sofá, etc. Por fin, tenía estabilidad física, agotado, pero estable, lo cual es un paso.
Tensión al salir de hemodiálisis
Estas primeras semanas, la hago manual. Varios cambios del líquido a lo largo del día. Es cómodo, se tarda media hora, pero obliga a estar en casa a las horas del intercambio y no siempre es fácil para conciliar con la vida laboral.
Máquina cicladora de diálisis perito de la empresa Baxter. La que yo uso.
Ayer me hicieron un «test de equilibrio», una prueba, para ver la velocidad de transferencia de mi peritoneo. Es decir, la velocidad con que mi cuerpo intercambia las sustancias que sobran de mi organismo y pasan al liquido de diálisis. Si esta velocidad es media o alta, puedo empezar con la ciclacora. Si es lenta, debo seguir con cambios manuales. La cicladora, es una máquina que durante ocho horas por la noche, va haciendo los cambios de forma autónoma, en ciclos cortos -por eso debe el cuerpo poder hacer intercambio rápido, sino no le daría tiempo-.
En diálisis peritoneal.
Al principio dicen que hay que acostumbrarse al ruido, al dormir moviéndose poco -esto no me costará, si puedo usarla, poco ya que yo duermo muy quieto-. Tiene como beneficio que tendría el día libre y lo sigo haciendo en casa. Cómo inconveniente, que hay que estar en casa a las diez de la noche más o menos y estar mínimo ocho horas conectados, lo que limita parte de la vida social. Conclusión, todas las opciones tienen sus beneficios y sus complicaciones. Sus cosas buenas y malas. Así que, al no tener más remedio que hacerlo, hay que adaptarse a una opción y ser positivo y agradecido. Como dije en otra entrada, hasta 1943, no había esta opción y mi destino hubiera sido morir. A ver si puedo usar la máquina o sigo con cambios manuales… ¡Soy un tipo con suerte!

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