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10 semanas sin diálisis. Un trasplantado.

“Quien me iba a decir que mis mayores desvelos serían mi salvación. Gracias a Dios aprendí a confiar, a siempre tener esperanza y saber esperar el mejor día, el día que Él tenía marcado. Y fue un cinco de abril, un Domingo de Resurrección”

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10 semanas, 60 días, 165 horas, 9900 minutos menos de diálisis. 

Esto que parece tan sencillo así escrito fue una quimera en su día, siempre un sueño y al final una realidad. Una vez más lo que parecía un sueño es un hecho; lo que parecía imposible es un milagro real. 

Siempre ha sido una cuestión del Equipo SAP, cada uno implicado lo que ha podido.

Un 26 de septiembre de 2019 volví a diálisis y me dijeron que el estado de mis vasos no permitía entrar más en lista de espera. Los siguientes dos años fueron una odisea física y mental luchando con una amputación, el peor evento de moción al de mi vida, e intentar salvar la otra. Un bypass fue el remedio para no cortar la izquierda. Irónicamente mi mayor desgracia ha sido mi salvación. 

Gracias a ese bypass donde hoy se pueden insertar vasos pude entrar en lista de espera otro 26 de septiembre, esta vez de 2023. Quien me iba a decir que mis mayores desvelos serían mi salvación. Gracias a Dios aprendí a confiar, a siempre tener esperanza y saber esperar el mejor día, el día que Él tenía marcado. Y fue un cinco de abril, un Domingo de Resurrección. 

Confidencias en diálisis.

Poder vivir 20 días por encima de 30ºC sin ser un ente deambulante y por fin vivirlo siendo un hombre con el calor del estío aunque aún le queden días. 
Sentirme bien, estar con fuerza y ver que la paz y el sosiego han llegado a todos. Yo por no estar mal, los que más me quieren por saberme bien. 

Pasar de sobrevivir a vivir hay que vivirlo para saber lo que es o verlo de cerca. Es un milagro. 

No hay palabras para describir, aunque os lo he dicho varias veces, y aunque sea la cuarta vez que lo vivo, la cara de Sara y de Amelia, de mis padres, de mis amigos y demás familia y la alegría de tantos de vosotros. Hay maravillas a las que uno no se puede acostumbrar y siempre se viven con la emoción y agradecimiento de la primera vez.

Una vez más, y no me canso de hacerlo cada día, gracias al donante y familia que hizo posible este regalo, al equipo médico y no médico que hicieron el trasplante y a Dios por este milagro. 

Última dpálidos de mi vida por ahora.

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Alzad la mirada. Un trasplantado.

“Es imposible quedarse con unas pocas frases de todas las joyas que está dejando León XIV en estos días. Sin embargo, hay algunas que me han llegado especialmente porque parecía que me las decía a mí.”

Mi primer libro, “Diario de un trasplantado”.

En el cuento algunas de las cosas que a mí, como enfermo crónico y como sanitario, me ayudan a llevar mi enfermedad y sus consecuencias y a la vez intentar alcanzar la felicidad. Ya podéis comprarlo en el siguiente enlace:

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