Primer misterio: España y el mundo
Rezo por España y por todos los países del mundo. Por quienes gobiernan, para que busquen siempre el bien común por encima de cualquier interés personal o partidista. Porque un país cambia cuando cambian los corazones.

Segundo misterio: La Iglesia
Rezo por la Iglesia. Desde el Papa hasta el último creyente. Para que todos descubramos la misión que Dios nos confía y tengamos el valor de responder con un sí generoso. Sin envidias, sin protagonismos y sin juzgarnos unos a otros. Porque formamos un solo cuerpo, aunque cada uno tenga una misión distinta.
Tercer misterio: Los que sufren

Rezo por quienes sufren: por los enfermos, por quienes viven con miedo, por las familias que acompañan, por los donantes y sus familias, y por los profesionales sanitarios e investigadores que cuidan y mejoran la vida de los demás.
Cuarto misterio: Vosotros
Muchos me escribís compartiendo una enfermedad, una pérdida, una alegría o simplemente pidiéndome una oración. Aunque no nos conozzcamos personalmente, caminamos hacia el mismo destino. Gracias por cuidarme tanto y por dejarme acompañaros también desde la oración.

Quinto misterio: Mi familia y amigos
Rezo por Sara, por Amelia, por mi familia y por mis amigos. Porque han sido el rostro de Dios en muchos momentos de mi vida. Porque celebran conmigo las alegrías y sostienen conmigo las cruces. Porque ningún camino se recorre solo.

Hay días que rezo el rosario en el coche. Otros caminando. En la playa. En un hospital. O delante del Sagrado Corazón. A veces rezo un misterio; otras, un rosario entero o más. El lugar cambia. Las intenciones casi nunca.
Con cada misterio pongo delante de Dios a las personas que forman parte de mi vida y de este mundo. No porque la oración sustituya nuestra responsabilidad, sino porque estoy convencido de que Dios también actúa a través de ella. El rosario me recuerda que nunca camino solo y que siempre hay alguien por quien merece la pena rezar.
¿Por quién vas a rezar hoy?


