La revolución del cariño. Un trasplantado.

"Sara que estudiando publicidad acaba haciendo de enfermera y como siempre con la bandera de la felicidad y Amelia que en cuanto vio como hacíamos la diálisis, quiso hacer algo y el primer día se enfadó de que no le dejábamos hacer nada." La revolución del cariño. Un trasplantado.

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El año pasado por estas fechas hacíamos un curso Sara y yo en el Hospital Clínico para poder hacer hemodiálisis en casa (foto 1). Para mi era un regalo por lo que me facilitaba la vida al poder hacerla en el horario que me viniera mejor para trabajar o hacer vida familiar, porque al ser más días, aunque menos horas, es más fisiológico, más parecido a lo que haría el cuerpo, y por tanto menos cansado. Pero era un regalo por la implicación absoluta del Equipo SAP.

Foto 1. Atendiendo en el curso de hemodiálisis domiciliaria.

Sara que estudiando publicidad acaba haciendo de enfermera y como siempre con la bandera de la felicidad y Amelia que en cuanto vio como hacíamos la diálisis, quiso hacer algo y el primer día se enfadó de que no le dejábamos hacer nada. Así que le dijimos que tenía que hacer un curso y a ello se puso dentadura en su silla atenta a todo (foto 2). Hoy sabe por donde va cada cosa y que sentido lleva la

Foto 2. Amelia haciendo su curso casero sin pestañear y aguantando quieta un montón.

Una de las cosas a aprender es la esterilidad del campo para evitar en la medida de lo posible las infecciones del catéter. Para ello hay que preparar un campo para conectar y otro para desconectar (foto 3). Cúal fue mi sorpresa que el otro día me dice papá, ya tengo tu campo preparado. Estaba genial hecho y con cosas que le voy regalando ya utilizadas (foto 4).

Foto 3. Mi campo preparado.

Y ahora, en el montaje, lo hacemos entre los dos. He buscado cosas que puede hacer ella y es feliz de poder implicarse, de sentirse importante, de notar que me cuida y ayuda. Me repito mucho al decir que las cosas más grandes de la vida son en apariencia las más pequeñas. este aprendizaje de mis chicas queda ya guardado en mi corazón donde están los mejores y más grandes tesoros.

Foto 4. Su campo preparado.

¿Cómo no voy a decir a los cuatro vientos cada día que soy un tipo con suerte?

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En el cuento algunas de las cosas que a mí, como enfermo crónico y como sanitario, me ayudan a llevar mi enfermedad y sus consecuencias y a la vez intentar alcanzar la felicidad. Ya podéis comprarlo en el siguiente enlace: