Hace 4 meses recibí mi 4.º trasplante renal.
Si alguien me preguntara qué ha cambiado, quizá esperaría una respuesta llena de grandes cosas. Y, sin embargo, lo que más ha cambiado mi vida son cosas que muchos hacen sin pensar: beber agua cuando tengo sed, ducharme o bañarme sin preocupaciones, elegir a qué hora salir o volver a casa, comer con libertad o improvisar un plan sin horarios de diálisis. Es curioso cómo las cosas más pequeñas acaban siendo las más grandes.

Durante muchos años cada viaje empezaba llenando el coche con las cosas de diálisis, esperando que nada fallara. Hoy el maletero lleva maletas, toallas, sillas de playa y juguetes. Algo normal. Pero para nosotros significa que hemos recuperado una vida que durante demasiado tiempo estuvo condicionada por la diálisis.

Este verano no está siendo especial por el destino ni por todo lo que hacemos. Está siendo especial porque hemos vuelto a vivir con normalidad. Ver a Amelia disfrutar sin prisas. Bañarnos los tres en el mar. Rezar un rosario dando gracias. Volver a casa cuando queremos y no cuando la diálisis decide.

Este verano me ha recordado, una vez más, que la felicidad casi nunca está en hacer cosas extraordinarias, sino en poder disfrutar de las más sencillas.
Hace unos días la biopsia nos dio una inmensa alegría al confirmar que el riñón sigue muy bien. Y esa paz no se queda en un informe médico. Se convierte en la tranquilidad de seguir soñando, de seguir haciendo planes y de estar viviendo, con una inmensa gratitud, uno de los mejores veranos de nuestras vidas.

Hoy solo puedo dar gracias. A Dios, porque sostuvo nuestra esperanza cuando tantas veces parecía imposible seguir esperando. Y al donante y a su familia, porque en el momento más difícil de sus vidas sembraron una esperanza inmensa en la nuestra. Nunca podremos devolver un regalo así, pero sí intentar honrarlo viviendo cada día con gratitud.
Cuatro meses después sigo pensando exactamente lo mismo que el día del trasplante.

Soy un tipo con suerte.
Ojalá nunca necesitemos perder las cosas para descubrir el regalo que eran.


