Hoy es el día nacional del donante de órganos y tejidos.
Hay días que merecen una pausa para mirar atrás y dar gracias.
Hoy es uno de esos días, y pienso en una familia, cuatro en mi vida, a las que nunca conoceré. Una familia que, en medio de uno de los momentos más duros de su vida, fue capaz de decir sí a la donación.

Gracias a esa decisión hoy tengo un riñón funcionando dentro de mí. Pero la realidad es que el regalo ha sido mucho más grande que eso.
Han regalado tranquilidad a Sara después de tantos años de enfermedad e incertidumbre. Han regalado a Amelia un padre con más energía para jugar, pasear, hacer planes y seguir acompañándola en cada etapa de su vida.

Han regalado esperanza a mis padres, a mi familia, a mis amigos y a tantas personas que han caminado conmigo durante estos años.
A veces pensamos que un trasplante consiste simplemente en cambiar un órgano enfermo por uno sano. Pero detrás de cada trasplante hay algo mucho más profundo una vida que vuelve a abrirse al futuro.
Yo sigo siendo el mismo. Sigo teniendo limitaciones, revisiones médicas y muchas cicatrices. Pero hoy puedo mirar hacia delante con una serenidad que hacía mucho tiempo que no sentía.
Por eso hoy no celebro solo mi trasplante. Celebro la generosidad. Celebro la vida.
Y doy gracias por quienes, incluso en medio del dolor, son capaces de regalar esperanza a otras familias. Porque cuando alguien dona órganos y tejidos, no salva una vida.
Cambia para siempre muchas vidas.
Gracias, donantes. Gracias, familias donantes.



2 comentarios
Muchas felicidades, HONOR Y GLORIA A TÍ señor Jesús🙏🙏🙏❤️👏
Muchas gracias y unidos en oración