Hoy me voy a casa. Quedan semanas de aislamiento, de ir cogiendo forma, de recuperarme, de hacernos el uno al otro, pero de ser muy felices y dar muchas gracias a Dios. La vida es maravillosa y tiene estos regalos.

Sin olvidar ni un segundo a este donante, a los otros tres que he tenido y a todos los del mundo. Su vida perdura en nuestra felicidad dentro de la generosidad de su dolor.
Durante 4 años el trasplante fue un sueño lejano imposible de alcanzar. Luego entré en lista de espera y se convirtió en una quimera lejana. Y de repente se hizo realidad.Tuve una llamada en 2024 pero el órgano estaba mal, 15 seguidores de instagram que en un acto de amor enorme se hicieron pruebas pero no eran compatibles y llegó 2026. El Jueves Santo hubo un riñón que no pudo ser porque estaba mal y llegó el milagro. Llamada en Sábado Santo y trasplante en Domingo de Resurrección. Dios sabe más y estuvo generoso.

No os puedo contar las emociones tan impresionantes que estamos viviendo. El regalo de ver las caras de Sara, Amelia y mis padres. La emoción de tantos y el fruto de la oración de miles.
Si he sabido ser muy feliz en diálisis ahora va a ser mucho más fácil. Un regalo poder estar los tres, me podré bañar en la piscina y en el mar, podré hacer tantas cosas que fueron imposibles estos seis años y medio.
La emoción me embriaga con este milagro hecho realidad. Gloria a Dios.


