Qué suerte ser niño. Un trasplantado.

“Qué suerte mirar el mundo con asombro, como si cada día fuera nuevo, como si todo pudiera ser un milagro. Querer entenderlo todo, tocarlo todo, vivirlo todo. Sin filtros. Sin prejuicios. Con el corazón abierto.”
Sentido de servicio. Un trasplantado.

“A veces creemos que para servir hay que estar bien. Que hace falta estar fuerte, completo, perfecto. Y yo he aprendido justo lo contrario: que cuando uno se rompe, si deja de mirarse solo a sí mismo, puede convertirse en refugio.”
¿Cansado? No estás solo. Un trasplantado.

“La fe no es anestesia… es yunta. No es que desaparezca el cansancio, es que Alguien lo carga contigo.”
Cena en familia. Un trasplantado.

“Una cena en familia no es solo una comida. Es un abrazo disfrazado de rutina. […] No siempre tenemos grandes conversaciones. A veces basta con estar. Y eso también sana.”
Gaslighting. Un trasplantado.

“A veces, lo más difícil no es sanar la herida… sino el eco de quien te convenció de que no existía.”
Florecer es crecer. Un trasplantado

“Porque lo que parece pérdida, a veces es poda. Y lo que duele, no siempre daña. A veces prepara.”
Cuídate. Un trasplantado.

“¿Cuántas veces nos ponemos metas inalcanzables? ¿Y si lo que más nos hace crecer no es llegar, sino el camino que vamos recorriendo?”
El ofrecimiento de obras. Un trasplantado.

“Y aunque no lo veas, Dios lo hace fecundo.
Tu dolor ofrecido puede ser consuelo.
Tu alegría ofrecida puede ser luz.
Tu día, vivido con amor, puede ser una semilla que florece donde menos imaginas.”
Son ganas de vivir. Un trasplantado.

«No tengo tanta energía. Lo que tengo son ganas de vivir. De hacer gloria a Dios con cada día que me regala. Porque si estoy aquí, todavía hay algo que amar, algo que dar, algo que construir.”
13 años casados. Un trasplantado.

“Sara y yo no hemos tenido una vida fácil. Pero sí un amor fiel. Y cuando el amor es fiel, se vuelve fuerte. Las pruebas —la enfermedad, el dolor, las caídas— no nos rompieron: nos soldaron más fuerte.”