Por el niño que fui. Un trasplantado.

“Quiero que el niño que fui esté orgulloso del adulto que soy. No todo se cumplirá… pero no será por no haber intentado hacerle feliz.”
¿Cansado? No estás solo. Un trasplantado.

“La fe no es anestesia… es yunta. No es que desaparezca el cansancio, es que Alguien lo carga contigo.”
Cena en familia. Un trasplantado.

“Una cena en familia no es solo una comida. Es un abrazo disfrazado de rutina. […] No siempre tenemos grandes conversaciones. A veces basta con estar. Y eso también sana.”
El ofrecimiento de obras. Un trasplantado.

“Y aunque no lo veas, Dios lo hace fecundo.
Tu dolor ofrecido puede ser consuelo.
Tu alegría ofrecida puede ser luz.
Tu día, vivido con amor, puede ser una semilla que florece donde menos imaginas.”
Son ganas de vivir. Un trasplantado.

«No tengo tanta energía. Lo que tengo son ganas de vivir. De hacer gloria a Dios con cada día que me regala. Porque si estoy aquí, todavía hay algo que amar, algo que dar, algo que construir.”
Soñando el trasplante. Un trasplantado.

“Hay días que parecen no llegar nunca. Pero también hay milagros que llegan cuando nadie los espera.”
La Pascua del enfermo. Un trasplantado.

«La cruz no es romántica. Es brutal.
Y sin embargo, es el lugar donde se nos revela el amor más grande.
Ese amor que no elimina el sufrimiento, pero lo abraza.
Que no lo explica, pero lo redime.”
Susto o muerte. Un trasplantado.

“Hay días en los que quiero rendirme a lo práctico. Hacerlo ya, quitar el problema, y seguir. Otros días, la esperanza me susurra: “Aguanta, espera… quizá algo cambie”.
Y entonces abrazo la paciencia, aunque me tiemble el alma.”
La muerte me ayudó a vivir. Un trasplantado.

“»Y sobre todo, me ha regalado algo que no cambiaría por nada: la conciencia de lo frágil que es todo, y de lo inmenso que es cada momento con quienes amo. No hay dolor que me haya dolido tanto como la posibilidad de no ver crecer a Amelia. No hay oración más sincera que las que salen de mis labios cuando veo a Sara dormida y me inunda el amor por ella. Ellas me recuerdan cada día que sigo aquí. Que respiro. Que puedo seguir dando lo mejor de mí, aunque a veces no me quede mucho más que mi entrega.»
Hoy no estoy bien. un trasplantado.

“No siempre podemos elegir lo que nos toca vivir, pero siempre podemos elegir cómo mirarlo. Hoy, elijo mirar con gratitud. Porque “la vida no es como viene, es como la afrontamos”.”