La enfermedad también puede sanar. Un trasplantado.

“Porque la enfermedad va quitando capas. Primero se lleva la ilusión de que lo controlamos todo. Después la idea de que el mañana está asegurado. Y poco a poco también desaparece esa sensación de que siempre habrá tiempo para lo importante.”
Cuídate. Un trasplantado.

“¿Cuántas veces nos ponemos metas inalcanzables? ¿Y si lo que más nos hace crecer no es llegar, sino el camino que vamos recorriendo?”
Son ganas de vivir. Un trasplantado.

«No tengo tanta energía. Lo que tengo son ganas de vivir. De hacer gloria a Dios con cada día que me regala. Porque si estoy aquí, todavía hay algo que amar, algo que dar, algo que construir.”
Gracias Fundación Apsuria. Un trasplantado

“En Fundación Apsuria no hay focos, ni grandes ayudas, ni titulares… pero hay algo más fuerte que todo eso: amor del bueno, del que se entrega entero, del que levanta lo imposible.”
Día Mundial de la Salud. Un trasplantado.

“Hoy, en este Día Mundial de la Salud, no vengo a hablar de salud. Vengo a hablar de lo que me enseñó su ausencia. De lo que la enfermedad puso en mis manos: una fe más auténtica,”
¿Estando bien? no. Un trasplantado.

«Hacer las paces con mi realidad, aceptarme con mis cicatrices, mis errores y virtudes, mi 81% de minusvalía, es lo que me ha dado la libertad, no para sobrevivir, sino para vivir. Ha sido el viaje más difícil e importante de mi vida.»
Día del Enfermo: La Cruz que Transforma. Un trasplantado.

“Pero en esta fragilidad, en esta cruz, Dios hace algo increíble: nos transforma. Nos enseña que no somos menos por sufrir, sino más por seguir amando a pesar de ello.”
4 años amputado. Un trasplantado.

«Dios me regaló un camino difícil, sí, pero no me dejó recorrerlo solo. Me enseñó a abrazar mi cruz, a mirarme con amor, a aceptarme con mis cicatrices y a descubrir que la vida sigue siendo maravillosa.»
Recuerda el plan, no el esfuerzo. Un trasplantado

“Cuando pasa el tiempo, no recuerdo el dolor ni el esfuerzo. Recuerdo el plan.”
Ser feliz hoy, aquí y ahora. Un trasplantado.

“Como digo y me reitero muchas veces, la vida no es como viene, es como la aceptamos. Y gracias a Dios, Sara, Amelia y yo, y lo digo en ese orden adrede, nos hemos convertido en expertos en supervivencia agradecida y feliz.”