El Cielo está un poco más cerca. Un trasplantado.

«No se van del todo. Solo cambian de casa. Van al Cielo, donde el amor no se apaga, y desde allí nos abrazan sin tocarnos, nos hablan sin palabras, nos acompañan sin ser vistos.»
Día de la madre. Un trasplantado.

“Hoy no es solo el día de la madre. Hoy es el día del amor que cuida, que sostiene, que no se rinde. Ese amor que te acoge como eres, que te levanta sin juzgarte, que te enseña a volver a empezar.”
Susto o muerte. Un trasplantado.

“Hay días en los que quiero rendirme a lo práctico. Hacerlo ya, quitar el problema, y seguir. Otros días, la esperanza me susurra: “Aguanta, espera… quizá algo cambie”.
Y entonces abrazo la paciencia, aunque me tiemble el alma.”
El silencio que nos reencuentra. Un trasplantado.

“Hay un tipo de silencio que no es compartido.
No ocurre en compañía, ni en una sala de hospital, ni con la mano de alguien entrelazada en la tuya.
Es otro.
Es el silencio con uno mismo.
Ese que muchas veces evitamos… porque duele.”
Sin luz. Un trasplantado.

“A veces perdemos la perspectiva del mundo en el que vivimos y damos por hecho lo que es excepcional en casi todos los lugares del mundo, no caemos en que nuestras desgracias serían el sueño de muchos.”
¿Y ahora que? Un trasplantado.

“No tememos. Porque la Iglesia no es sostenida por la popularidad, sino por una promesa. La promesa de Aquel que no miente. Aquel que nos salvó no con discursos… sino con la Cruz.”
¡Feliz Pascua de Resurrección! Un trasplantado.

“Hoy no solo recordamos que Cristo resucitó.
Hoy nos atrevemos a resucitar con Él.
A renacer en medio del cansancio.
A seguir amando aunque duela.
A mirar al cielo sin olvidar la tierra.”
La muerte me ayudó a vivir. Un trasplantado.

“»Y sobre todo, me ha regalado algo que no cambiaría por nada: la conciencia de lo frágil que es todo, y de lo inmenso que es cada momento con quienes amo. No hay dolor que me haya dolido tanto como la posibilidad de no ver crecer a Amelia. No hay oración más sincera que las que salen de mis labios cuando veo a Sara dormida y me inunda el amor por ella. Ellas me recuerdan cada día que sigo aquí. Que respiro. Que puedo seguir dando lo mejor de mí, aunque a veces no me quede mucho más que mi entrega.»
Jueves Santo: ser cirineo e n la tierra. Un trasplantado.

“cuando tú ayudas a llevar la cruz del otro, es el mismo Dios quien te ayuda a llevar la tuya. Porque el Cirineo no cargó solo… iba acompañado por Aquel que, aun cayendo, seguía amando.”
¿Por qué? ¿Para qué? Un trasplantado.

“Y, después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables.”